Textos de BORGES


¡ESTIMADOS! 

         Aquí les dejo para todos los segundos los dos primeros textos con los que vamos a trabajar en clase.Los pueden adquirir en la biblioteca del Liceo.

LOS HOMBRES

              A principios del siglo diecinueve (la fecha que nos interesa) las vastas plantaciones de algodón que había en las orillas eran trabajadas por negros,de sol a sol. Dormían en cabañas de madera,sobre el piso de y tierra.
Fuera de la relación madre-hijo,los parentescos eran convencionales y turbios. Nombres tenían pero podían prescindir de apellidos. No sabían leer. Su enternecida voz de falsete canturreaba un inglés de lentas vocales. Trabajaban en filas,encorvados bajo el rebenque del capataz. Huían,y los hombres de barba entera saltaban sobre hermosos caballos y los rastreaban fuertes perros de presa.

         A un sedimento de esperanzas bestiales y miedos africanos habían agregado las palabras de la Escritura: su fe por consiguiente era la de Cristo. Cantaban hondos y en montón: Go down Moses. El Mississippi les servía de magnífica imagen del sórdido Jordán.

        Los propietarios de esa tierra trabajadora y de esas negradas eran ociosos y ávidos caballeros de melena, que habitaban en largos caserones que miraban al río -siempre con un pórtico pseudogriego de pino blanco.
Un buen esclavo costaba mil dólares y no duraba mucho. Algunos cometían la ingratitud de enfermarse y morir. Había que sacar de esos inseguros el mayor rendimiento. Por eso los tenían en el campo desde el primer sol hasta el último;por eso requerían de las fincas una cosecha anual de algodón o tabaco o azúcar. La tierra,manoseada y fatigada por esa cultura impaciente,quedaba en pocos años exhausta:el desierto confuso y embarrado se metía en la plantaciones.

--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
EL HOMBRE

          Los daguerrotipos de Morell que suelen publicar las revistas americanas no son auténticos. Esa carencia de genuinas efigies de hombre tan memorable y famoso no debe ser casual. Es verosímil suponer que Morell se negó a la placa bruñida;esencialmente para no dejar inútiles rastros,de paso para alimentar su misterio... Sabemos sin embargo,que no fue agraciado el joven y que los ojos demasiado cercanos y los labios lineales no predisponían a su favor. Los años,luego,le confirieron esa peculiar majestad que tienen los canallas encanecidos,los criminales venturosos e impunes. Era un caballero antiguo del Sur,pese a la niñez miserable a la vida afrentosa. No desconocía las Escrituras y predicaba con singular convicción.
Yo lo vi a Lazarus Morell en el púlpito”,anota el dueño de una casa de juego de Baton Rouge,Luisiana,”y escuché sus palabras edificantes y vi las lágrimas acudir a sus ojos. Yo sabía que era un adúltero,un ladrón de negros y un asesino en la faz del Señor,pero también mis ojos lloraron”.


Jorge Luis Borges.”Historia universal de la infamia”,en Obras completas 1,Buenos Aires: Emecé Editores,1996,pp.296-297.



Comentarios

Entradas más populares de este blog

Espacio "Quiero hablar de..."

La imaginación es importante